La reciente controversia entre Chile y Argentina por las declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, vuelve a poner sobre la mesa un asunto especialmente sensible para ambos países: la soberanía y el carácter estratégico del extremo austral.
Las declaraciones del alto mando argentino, al referirse a Magallanes, el sur y el Paso Drake como espacios vinculados a la soberanía argentina, provocaron una reacción inmediata de Santiago y llevaron a la Cancillería chilena a anunciar una nota formal de protesta. Chile reafirmó que la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes es indiscutible y que se encuentra respaldada por los tratados suscritos entre ambos países.

La respuesta de Buenos Aires
Frente a la protesta chilena, Argentina respondió poniendo el foco precisamente en el marco jurídico bilateral: los tratados entre ambos países continúan vigentes y firmes.
Esta precisión es políticamente relevante. La respuesta argentina busca transmitir que las declaraciones de una autoridad militar no significan, necesariamente, un desconocimiento de los acuerdos internacionales que han estructurado la relación territorial entre Chile y Argentina.
En otras palabras, Buenos Aires intenta separar las declaraciones del ámbito militar de la posición jurídica que surge de los
El valor de los tratados
El punto central de la discusión no debería estar determinado por declaraciones coyunturales, sino por los instrumentos internacionales que ambos Estados han suscrito.
El Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 constituyen elementos fundamentales del marco bilateral. Chile ha insistido precisamente en que su soberanía sobre el Estrecho de Magallanes se encuentra sustentada en estos instrumentos.
Por eso, que Argentina enfatice que los tratados permanecen válidos y firmes constituye una señal diplomática que puede contribuir a contener la controversia.
Diplomacia antes que confrontación
La historia de Chile y Argentina demuestra que incluso las controversias más complejas pueden ser canalizadas mediante la diplomacia y los acuerdos.
El Tratado de Paz y Amistad de 1984 es precisamente un ejemplo de cómo ambos países fueron capaces de resolver una disputa que décadas antes había llevado la relación bilateral a un escenario extremadamente delicado.
Por ello, la actual controversia debe ser manejada con responsabilidad.
Las declaraciones individuales pueden generar titulares y preocupación, pero los tratados internacionales son los que establecen el marco jurídico de la relación entre los Estados
Sebastian Herrera Montenegro.